sábado, 6 de septiembre de 2014

AGUIRRE, PUJOL Y DEMÁS

Leemos en prensa de forma habitual, más de lo deseado, calificaciones de hechos investigados como si ya fuesen los delitos que todos los ciudadanos desean, o creen, o piensan. Para alguna prensa Aguirre será juzgada por un delito de "desobediencia grave a la autoridad", Pujol por delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo, tráfico de influencias y "corrupción", y así suma y sigue.
En primer lugar delitos sólo son los que señala el Código Penal, que no son pocos pero tampoco muchos, se trata de un catálogo cerrado. Cada delito no es sólo un nombre se trata de una descripción estricta que a veces es completada mediante interpretación por el TS o el TC en su caso. Igualmente existen unas reglas por las que hay delitos incompatibles entre sí, los hay que se absorben unos a otros o se complementan sirviendo uno para cometer otro. En fin que se trata de algo un poco más complejo que un catálogo a modo de diccionario y según los tiempos incluimos o no determinadas conductas en cada delito.
Con ello quiero explicar un poco de forma llana que cuando se nos cuentan ciertas cosas en prensa o en TV o se afirma de forma indignada que como es posible que fulanito o zutanito queden en libertad o les condenen sólo a 1 año etc..., se trata de malas informaciones en general. Sólo quienes han trabajado en la instrucción de una causa saben que evidencias hay, cuales son pruebas de cargo admitidas en derecho, que conductas quedan probadas y que tipos penales se han cometidos sobre todo que ha conseguido probarse ante un tribunal, eje esté de nuestro sistema judicial, hay que probar ante el tribunal sentenciador aquello que se afirma.
Otro malentendido es el nombre de los delitos, lo que se conoce como corrupción es un conjunto de delitos relacionados con la actividad política, estafas, coacciones, cohecho, prevaricación, falsedades, blanqueo de capitales, fraude de subvenciones, contra la seguridad social o contra hacienda, etc..., pero no existe corrupción como delito, igual que violencia de género, que en realidad se trata de lesiones, amenazas, coacciones, agresión sexual, homicidios, etc....
En fin creo que veis por donde voy, hoy día se publica de todo y sobre todo se publica casi todo y es fácil obtener de la prensa en internet copias de los autos y sentencias, mi consejo es leerlas y así por ejemplo cuando se juzgaba a Ortega Cano todos aquellos "testigos" de TV fueron prácticamente inútiles en el juicio ya que situaban al acusado en varios sitios al mismo tiempo llevándose a conclusiones imposibles siendo la prueba médica de análisis de sangre la única que determinó, tras la sentencia de la Audiencia Provincial vía apelación, que superaba el límite permitido en la ley, sin valorar más si existían o no síntomas externos, así lo dice el Código Penal Art. 379-2 último inciso.
La indignación cuando la administración hace algo mal es entendible pero indignarse por que algo que podemos considerar todos que es inmoral no sea aquello que todos desen que sea o el delito que decía el periodista es tanto como criticar que el médico dictamina artrosis y no cáncer de huesos, cada uno sabe en su profesión lo que debe hacer y hasta que se demuestre lo contrario todos en nuestros trabajos tratamos de hacerlo ajustándonos a las reglas que nos permiten vivir y que nos hemos dado y consagrado en la Constitución de 1978, ojo y no somo sólo nosotros en el mundo entero salvo excepciones el sistema es el mismo.

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